El viaducto 3 duplica la capacidad de captación de agua que normalmente tenia la empresa de acueducto de Villavicencio
El alcalde Alexander Baquero realizó un recorrido a la planta de tratamiento de La Esmeralda, explicándonos el funcionamiento del sistema y nos mostró cómo el agua ingresa a los tanques de almacenamiento para realizar el proceso de potabilización; esto con motivo de la puesta en funcionamiento del viaducto que permite ahora que lleguen inicialmente alrededor de 1800 litros de agua por segundo, desde Quebrada La Honda.
En la Esmeralda existe un caudalímetro que es el instrumento o equipo que detecta la cantidad de agua que ingresa a la planta, desde las distintas fuentes de captación.
Cuando empezó su administración, el sistema recibía cerca de 980 litros de agua por segundo y con las mejoras realizadas al sistema, esa capacidad aumentó hasta aproximadamente 1.300 litros por segundo, pero en mayo del 2025 ocurrió el colapso de la estructura del viaducto 3.
La EAAV recurrió a otras fuentes y fue cuando habilitó Susumuco y Quebrada Blanca, que aportaron entre 1.000 y 1.100 litros de agua por segundo para abastecer la ciudad durante la emergencia.
Con el restablecimiento de la captación desde Quebrada La Honda, el agua proveniente de la bocatoma principal se suma a la de las fuentes alternas, lo que fortalece la capacidad del sistema y brinda mayores garantías de continuidad en el servicio.
El alcalde recordó que en 2024 la ciudad disponía de cerca de 980 litros por segundo, mientras que hoy supera los 1.800 litros por segundo y, en condiciones óptimas de operación, podría sobrepasar los 2.000 litros por segundo, gracias al aporte conjunto de Quebrada La Honda, Susumuco y Quebrada Blanca.
Aprovechando la disponibilidad de agua en la planta, la EAAV inició labores de mantenimiento y limpieza en los tanques decantadores, trabajos que no habían podido ejecutarse durante la contingencia para evitar afectar las reservas del sistema.
La recuperación de la captación desde Quebrada La Honda permite cubrir la demanda de la ciudad y mantener las fuentes alternas como respaldo ante cualquier eventualidad, un escenario sin precedentes para el sistema de acueducto de Villavicencio.



